La satisfacción del deber cumplido

Maritza Villadomingo Sánchez, Especialista de Recursos Humanos de GESIME

Maritza Villadomingo Sánchez, fundadora del Ministerio de la Industria Sideromecánica

Maritza, ¿Cuándo comenzó a trabajar?
Comencé el 22 de febrero de 1971 en el Departamento de Organización Tecnológica del Centro de Servicios Técnicos Automotor (CESETA), que en diciembre de 1974 se convirtió en el Ministerio de la Industria Sideromecánica (SIME) y posteriormente en el grupo empresarial GESIME.
Trabajé muchos años en la evaluación de inversiones, estuve en la Dirección de Construcción durante la época en que se edificó GESTA y otras muchas obras. Estas fueron motivadas por un recorrido que hizo el Comandante en Jefe Fidel Castro un 5 de noviembre de los años 80´s – día en la que se conmemoraba anteriormente el Día del Trabajador Metalúrgico, por ser la fecha en que se había creado la Fundición de la Amistad entre Cuba y la URSS- y desde entonces se rehabilitaron muchas de nuestras empresas como parte de lo que se llamó las obras de Ciudad de La Habana.
Cuando tendría unos 50 años de edad comencé en la actividad de Recursos Humanos, del SIME, puesto en el que me he desempeñado hasta hoy, para lo me sirvió de mucho toda la experiencia que acumulé en la evaluación de inversiones.
Y bueno.. ya mi vida laboral termina luego de 49 años de trabajo.

Ha estado muchos años vinculada al sector, siente entonces un gran sentido de pertenencia...
Para mí el grupo es como si fuera mío, sufro los fracasos que pueda tener, disfruto los éxitos. Siempre me ha gustado trasmitir lo que he podido aprender a los que están a mi alrededor porque creo que es la mayor satisfacción que uno puede tener. También tengo el regocijo de que en las empresas han buscado y valorado mis criterios, los he ayudado en todo lo que ha estado a mi alcance y he tratado de dar lo mejor de mí, con dedicación, esforzándome y buscando siempre la manera de mejorar el trabajo.

¿Tiene alguna anécdota que desee compartir?
Recuerdo con mucho cariño el día que me entregaron la medalla Florentino Alejo por la CTC. Así como toda la etapa que viví como militante de la UJC con todas las actividades que hacíamos: cuando fuimos a Playitas de Cajobabo, al campamento del Che en Las Villas, a Playa Girón y son cosas que siempre te llenan.

¿Qué mensaje le dejaría Maritza a los jóvenes que comienzan y se desempeñan en el sector?
Que sigan esforzándose porque el organismo y sus empresas sean cada vez mejores, que traten de nutrirse de conocimientos y sobre todo de las experiencias de la gente de la base que tienen valiosas vivencias.
Y que sigan siendo dignos hombres y mujeres de estos tiempos, que traten de ser vanguardias. Yo procedo de una familia pobre y gracias a la Revolución pude hacer una carrera universitaria y ser una mujer profesional.