Agapito Figueroa: líder de los trabajadores metalúrgicos

Agapito Figueroa, líder sindical del sector metalúrgico en Cuba

Agapito Figueroa Barreras constituye uno de los líderes sindicales de mayor reconocimiento por su trayectoria en el sindicato metalúrgico cubano. En su honor, el 24 de marzo, día de su natalicio, se toma como la fecha para conmemorar la jornada de los trabajadores de la metalurgia.

Nació en el año 1912, en la finca del Valle del Perú, cerca de La Habana.

Cursó sus estudios en una escuela pública de San José de Las Lajas a penas hasta tercer grado, pues tuvo que abandonarlos para comenzar a trabajar y apoyar económicamente cuando su padre fue asesinado.

Muy joven pasó a trabajar a la Fundición López y Hermanos y desde allí comenzó a conocer sobre las dificultades de los trabajadores del sector metalúrgico. En poco tiempo fue elegido responsable de propaganda del Sindicato Metalúrgico en su municipio San José de las Lajas.

Despuntó entonces como líder obrero defensor de importantes demandas de los trabajadores metalúrgicos como: mejorar sus condiciones de trabajo, aumentar sus salarios, realizar el convenio colectivo de trabajo, entre otras demandas.

Su trayectoria fue en ascenso, fundó el Partido Socialista Popular de su municipio del que fue secretario general en 1933 y organizó diferentes huelgas en función de las reivindicaciones obreras. Participó en la huelga general 1935 y ante el fracaso de esta se alzó en las lomas de San Rafael con otros compañeros, hasta que el Partido les orientó que se dispersaran. No obstante, ello le costó ser despedido de su puesto de trabajo y desde ese momento resultó objeto de persecuciones.

Su combatividad y compromiso con sus compañeros le ganó su elección como secretario general del Sindicato del Metal en 1944, y fue postulado en dos ocasiones a representante a la Cámara por el Partido Socialista Popular. Le tocó padecer la división de la CTC, asaltada por elementos serviles al régimen y al imperialismo, pero no cejó en la batalla sindical. Demostró en el VII Congreso de la organización que Ley concebida originalmente para pagar los sueldos de maestros y profesores que no tenían asignación en la nómina oficial, dio lugar a un escandaloso saqueo del tesoro público y sirvió entre otros fines, para engrosar los bolsillos de aquellos falsos dirigentes obreros.

Durante la tiranía de Batista colaboró con las fuerzas revolucionarias desde 1956, y participó en la huelga de 1955.

Después del triunfo revolucionario se mantuvo liderando a los trabajadores del sector metalúrgico y en el XIII Congreso de la CTC, celebrado en 1973, pasó a integrar el ejecutivo nacional de la central sindical hasta su muerte el 19 de octubre de 1985.